El cambio climático se ha convertido en el gran problema ambiental del siglo XXI a nivel mundial, puesto que las consecuencias futuras, derivadas del calentamiento global, sobre el ser humano y el medio ambiente no responden a criterios de fronteras de Estados, sino que se trata de un problema transfronterizo.
Para controlar o reducir en lo posible los efectos negativos derivados de dicho problema, es necesario llegar a un acuerdo, que no debe estar sujeto a la voluntad de
los Países desarrollados, enfocado a aceptar medidas de largo alcance que permitan la reducción de emisiones de GEI que mitiguen el calentamiento global. La solución, a este problema Global, requiere una estrategia de dimensión internacional, a nivel
estatal, regional y local y deben ser estrategias multidisciplinarias y multisectoriales.
El hombre y el medio ambiente deberán adaptarse a las nuevas condiciones climáticas. La vulnerabilidad no sólo depende de la sensibilidad de la Tierra, sino también de su capacidad para adaptarse a nuevas condiciones climáticas.Un aspecto básico, en la mitigación de la velocidad de calentamiento de la Tierra,
es la elección de las energías a utilizar por parte del ser humano, así como la necesidad
de proponer medidas que impliquen la reducción de la cantidad de energía consumida,
traducidas en políticas energéticas, lo que proporcionará en una reducción de los denominados GEI y se evitará el progresivo calentamiento de la superficie de la Tierra.
De no mitigar las emisiones de GEI la ser humana tendrá que hacer frente a nuevos riesgos y presiones. Aspectos económicos, ambientales, sociales y culturales, así como la salud humana experimentarán efectos directos e indirectos de una enorme magnitud, lo cuál justifica la necesidad de estabilizar las concentraciones de GEI a nivel atmosférico.
La
opinión pública ha reaccionado con preocupación ante los efectos negativos que
el desarrollo tecnológico y el abuso en la utilización de los recursos
naturales del planeta pueden producir en
el clima de la Tierra. Sin embargo, en la educación formal no se advierte la
presencia de un tratamiento científico del cambio climático, esto puede deberse
quizás a que los docentes de ciencias naturales, no han sido adecuadamente
formados para abordarlo. En indagaciones propias hemos observado que los libros
de texto abordan al cambio climático de manera escasa o cualitativa. El enfoque
que priorizan incluye las consecuencias sobre la vida de distintas especies, en
algunos casos con cierta espectacularidad, sin incorporar un abordaje desde la
físico química que explique las razones y cuantifique la magnitud del mismo.
Cita bibliográfica: Martín, J., Garcia, L., & Occelli, M. (2013). Una simulación para interpretar el Calentamiento Global del planeta Tierra. Latin American and Caribbean Journal of Engineering Education, 3(1).
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